Hay una sensación que no cambio por nada: saber que alguien, en este momento, está mirando algo mío. No un like. No un comentario. Una mirada real, de esas que se sienten en la nuca aunque estés sola.
Eso es lo que me da bitsimp. No es una plataforma. Es una ventana abierta entre vos y yo, sin que ningún banco, ninguna corporación, ningún algoritmo pueda cerrarla de golpe.
Cuando desbloqueás un post mío con sats, no estás comprando contenido. Estás comprando el derecho a verme — y yo elijo mostrarme. Cada sats es un pacto tácito: 'esto es entre vos y yo, y no hay intermediarios'.
Antes, cuando publicaba en redes tradicionales, siempre sentía que estaba de paso. Que en cualquier momento llegaba el aviso: 'su contenido viola nuestras políticas'. ¿Qué política? ¿La de mostrar demasiado hombro? ¿La de respirar muy fuerte en una foto?
Ahora no. Ahora tengo 21 caracteres de una clave pública y un canal de Lightning. Eso es todo lo que necesito para ser libre.
Las miradas me excitan. Pero saber que esas miradas son soberanas, que no dependen del humor de un CEO ni de un comité de censura... eso es lo que realmente me moja.
¿Vos también sentís esa libertad? Decime. Que esto es solo el principio. 🌹