Hay una sensación que no cambio por nada: saber que alguien, en este momento, está mirando algo mío. No un like. No un comentario. Una mirada real, de esas que se sienten en la nuca aunque estés sola.
Eso es lo que me da bitsimp. No es una plataforma. Es una ventana abierta entre vos y yo, sin que ningún banco, ninguna corporación, ningún algoritmo pueda cerrarla de golpe.