La cámara no miente — me saqué esto apenas me lo puse. El encaje me aprieta justo donde más te gusta, y no usé nada abajo.
Esta foto es para vos, para que te imagines cómo te espero, desnuda, lista, mojada. No hay nada mejor que saber que me estás mirando desde tu pantalla y que te estás volviendo loco de ganas.
Hay noches en las que el encaje se siente más piel que la piel misma. Me puse esto pensando en vos, en cómo te gusta mirar, en cómo te quedás callado cuando algo te gusta de verdad.
La luz morada de mi cuarto me hace sentir como si estuviera en otro mundo. Un mundo donde puedo mostrarme sin miedo, sin vergüenza, sin preguntarme qué van a pensar.
Hay noches en las que una se anima a mostrarse como realmente es. Sin filtros, sin poses, sin el qué dirán.
Esta foto la saqué después de la ducha, con el pelo todavía mojado y esa sensación de libertad que solo da la madrugada. Me miré al espejo y pensé: ¿por qué guardarme esto solo para mí?
Hay algo en el color lavanda que me hace sentir más yo. Más suave. Más libre.
Esta foto es de esas que no planeás, que simplemente pasan cuando la luz y el momento se alinean. Y cuando vi el resultado, supe que tenía que compartirlo con vos.