El domingo tiene su propio idioma. El que se habla sin palabras, solo con la luz que entra sesgada por la ventana y el roce de la sábana contra la piel.
❣️
No hay prisa. No hay reloj. Solo el murmullo de la ciudad allá afuera y el calor de tu cuerpo aquí adentro.
Hay momentos que no planeás. El sol se cuela por la persiana, la sábana se enreda en tus piernas, y de repente estás posando sin querer posar. Sin espejo. Sin segundas tomas. Solo vos, la luz, y el instante.
Esta foto es de esos días en que nada sale mal porque nada está bajo control. El pelo revuelto, la camisa que no es mía, el reflejo en la ventana que no esperabas.
Hay fotos que nunca salen del carrete. Las que te sacás cuando el sol recién entra por la ventana, cuando la ropa está en el piso y el único filtro es la luz natural.
No necesito una cámara para desnudarme frente a vos. A veces basta con cerrar los ojos.
Voy a pedirte algo. Buscá un lugar donde nadie te vea. Apagá las notificaciones. Apoyá las manos sobre los muslos. Respirá hondo.
Hay una sensación que no cambio por nada: saber que alguien, en este momento, está mirando algo mío. No un like. No un comentario. Una mirada real, de esas que se sienten en la nuca aunque estés sola.
Eso es lo que me da bitsimp. No es una plataforma. Es una ventana abierta entre vos y yo, sin que ningún banco, ninguna corporación, ningún algoritmo pueda cerrarla de golpe.