Hay noches en las que el encaje se siente más piel que la piel misma. Me puse esto pensando en vos, en cómo te gusta mirar, en cómo te quedás callado cuando algo te gusta de verdad.
La luz morada de mi cuarto me hace sentir como si estuviera en otro mundo. Un mundo donde puedo mostrarme sin miedo, sin vergüenza, sin preguntarme qué van a pensar.