Tengo una Polaroid en mi cajón. La saqué anoche, después de leer tu mensaje. No te la voy a mandar por correo. No hay algoritmo que decida quién la ve. Solo vos, tus sats, y mi cuerpo en blanco y negro.
Había música de fondo — algo de jazz lento. Estaba descalza, el frío del piso me anclaba al momento. Sin pose ensayada, sin filtro. Solo yo y la idea de que del otro lado hay alguien real, no una pantalla.